El 28 de octubre tuvo lugar un juicio especial contra dos grandes nombres del mundo digital -Meta (propiedad de Facebook) e Instagram- y Snap-. Dos jóvenes con edades entre 16 y 18 años presentaron denuncias legales alegando haber sido engañados al diseñar estas plataformas para ser adictivas, lo cual les provocó problemas graves como depresión o trastornos alimenticios.
En el caso que se resolvió en Los Ángeles, California, EE.UU., los demandantes acusaban explícitamente la manipulación por parte de las empresas responsables. Según testificaron estos adolescentes hoy adultos, comenzaron su uso temprano -a partir del año tres- con YouTube hasta llegar a Instagram y Snapchat cuando eran niños pequeños. Las denunciantes señalaron específicamente cómo funciones tales como reproducción automática continuada e ilimitado desplazamiento fomentaron un consumo excesivo incontrolable; lo cual les llevaba al abuso mental.
El experto en psicología Greg Keating afirmó que estas plataformas operaban "en una economía basada en la atención". Por ende las empresas buscan ganar esa "atención" de los jóvenes para venderla luego a anunciantes. Meta, por su parte, negó dicha acusación y aseguró haber implementado medidas de protección durante más de 10 años. Snap también se defendió afirmando ser diferente a otras redes sociales convencionales e incorporando sus propias garantías contra el uso descontrolado del contenido digital.