La expansión rápida de la inteligencia artificial está cambiando el panorama digital, según anticipó Nokia hace unos días. Las redes actuales se están adaptado al volumen significativo generado por los videos online o páginas web consultadas instantaneamente; sin embargo, para 2035 este crecimiento va mucho más allá.
La compañía finlandesa advierte sobre un cambio profundo que afectará no solo las conexiones humanas sino también a dispositivos y vehículos conectados. Estos últimos tendrán una demanda constante en subidas de datos debido a su interacción con entornos cambiantes. Para atender esta nueva realidad, la velocidad del tráfico será crucial pero igualmente fundamental el tamaño de estos envíos y cómo responden rápidamente al recibir instrucciones o información necesaria por parte de sistemas inteligentes. El informe indica que hasta 90% del tráfico generado por aplicaciones físicas relacionadas con IA se dedicarían a estas subidas de datos.
Esta transformación no solo afectará las redes actuales sino también obligando operadores e ingenieras digitales a reinventarse para adaptarse ante una demanda distinta en términos tanto técnicos como funcionales.
¿No sería divertido si nuestro internet se volviera tan rápido como una conversación entre los más viejos y los más jóvenes en la misma sala?