La IA encarnada llegará antes a nuestras fábricas bituminosas en comparación con nuestros hogares confortables. En la industria ya han dominado décadas robots capaces de soldar carrocerías sin equívocos ni fallos estúpidos; ahora, estos asistentes digitales están pasando por un salto crucial hacia una nueva era tecnológica donde los sistemas inteligentes no solo procesan datos sino también toman decisiones y interactuan físicamente dentro del entorno.
Esto implica que mientras algunos gadgets domésticos se vuelven cada vez más sofisticados para gestionar nuestra vida cotidiana -como aspiradores robóticos- aún enfrentamos desafíos significativos en términos de privacidad. Los ciberataques pueden ser perjudiciales si el robot es capaz de reconocer obstáculos invisibles, como cables ocultos o objetos inesperadamente presentes. La IA encarnada requiere un nuevo nivel de seguridad digital constante. Además, la formación y adaptabilidad son aspectos clave a considerar al implementar estos sistemas inteligentes industriales.
El profesor Antonio Pita del Departamento de Estudios Informáticos de UOC explica que este salto tecnológico consiste no solo en mejorar las capacidades cognitivas sino también físicas de los robots. Un ejemplo claro está en cómo pueden anticiparse situaciones imprevistas durante sus tareas diarias sin equivocarse por completo como sucede con aspiradores actuales; ellos reconocen obstáculos e incluso planifican recorrer el hogar para realizar labores domésticas, aunque todavía se encuentran limitados cuando chocan contra cables o objetos inesperadamente presentes.