El primer día oficial de Cuaresma se convirtió ayer en un llamamiento para renunciar a los distractores tecnológicos. En medio de una estación dominical histórica y multicolor –con celebraciones religiosas desde Roma hasta las ciudades más pequeñas del mundo– el Santo Padre pidió apagar la pantalla durante estos días penitenciales como forma de escuchar "la voz" divina.
La invitación fue extendida por Francisco, quien resaltaba que esta era “una oportunidad única” para purificar nuestra relación con Dios al tiempo que reducimos nuestras actividades cotidianas basadas en dispositivos electrónicos. El Papa recordó su propia experiencia personal cuando se encontraba solo a solas consigo mismo en una casa rural italiana y cómo ese silencio le permitió profundizar sus reflexiones espirituales. El Pontífice también instó a los fieles a compartir la limosna más allá del círculo familiar o de amistades cercanas, enfatizando el valor social de este acto penitencial durante las 40 jornada previas antes de Pascua.
Este llamado por parte del líder católico no sólo busca un tiempo sin distracciones tecnológicas sino que pretende reforzar lo fundamental para muchos creyentes: "un encuentro con Dios", como expresó Francisco. La invitación se suma al contexto global en donde smartphones y otros dispositivos digitales están cada vez menos separados de nuestras vidas diarias. El Papa resaltaba la importancia de esta Cuaresma especial porque ofrece a los fieles una oportunidad única, entre el silencio y las reflexiones espirituales, para purificar su relación divina durante estas 40 jornadas penitenciales antes del Año Naranja.