Durante décadas las máquinas han evolucionado desde los grandes ordenadores hasta nuestros teléfonos móviles actuales y hoy incluso nos permiten transferir dinero en línea o conversar con inteligencias artificiales. Sin embargo, existe una frontera tecnológica más allá del actual dominio computacional convencional. Alejandro Stankevicius, profesor adjunto del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Computación de la Universidad Nacional del Sur, explicó a La Brújula 24 que un sistema cuántico no se debe imaginar simplemente como una versión mucho más rápida de las máquinas tradicionales: “Por dentro funciona completamente distinto”.
Para entender mejor este cambio fundamental hay que considerar cómo funcionan los bits en nuestras computers actuales. Los bits son unidades básicas donde todo lo que ocurre termina representado por unos y ceros (bits). Sin embargo, el qubit es otra cosa totalmente diferente; uno de sus mayores beneficios reside en superponer múltiples estados al mismo tiempo.
Esto significa potencialmente resolver problemas complejos a la vez sin necesidad del ordenador convencional analizarlos sucesivamente una por una. Es decir, un sistema cuántico puede realizar muchas operaciones simultáneamente gracias a fenómenos como entrelazamiento e interferencia mecánica cuántica. El desarrollo hacia esta tecnología no está exento de desafíos técnicos o éticos que aún se deben abordar para evitar el uso inadecuado y los riesgos asociados con sistemas tan poderosos en manos equivocadas.